Ayer la he vuelto a verla, y más allá que una película de baile, me parece una película de frustraciones y sueños. Es la historia de alguien que se atreve a perseguir una ilusión que lo saque de su rutina.

La vida que nosotros nos hemos organizado, a veces la siento como una telaraña que en un principio tenia agujeros por los que de ven en cuando podías escapar, pero con el tiempo cada vez es más cerrada y te oprime hasta que no puedes respirar.

En esa película sientes que puedes hacerlo, realizando algo impensable e incluso desconcertante para nuestros familiares más cercanos, el protagonista consigue dejarse llevar, por el sueño, por la música, y es libre.

Más allá de prejuicios, y en contra de su lógica, el deseo de aprender a bailar le hace estar más vivo que nunca, la carga erótica que transmite cuando baila con su maestra de baile no podría ser más sensual ni atrayente. No necesita escenas cargadas de sexo para querer entrar dentro de ese pequeño mundo tan lleno de pasión.

Luego, cuando se acaba, te deja un regusto amargo, el mundo a tu alrededor es demasiado pesado, quieres hacer algo para cambiarlo, pero ya es demasiado tarde para ti estas atrapada, y solo se te ocurre recordar esa felicidad escribiendo estas líneas.

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