En casa éramos cuatro hermanos y siempre se cenaba los mismo, o casi siempre, y yo entonces era una privilegiada, pues los reyes me traían buenos juguetes, y mi madre era muy apañada,, y nos hacia unos vestidos, que a mi me parecían preciosos. Era una vida sencilla, jugábamos todos los niños del barrio, al escondite, a la comba al castro teníamos pocos juguetes pero nos sobraba imaginación. Entonces había que respetar a nuestros mayores, que trabajaban de sol a sol para proporcionarnos eso poco que teníamos.
¿Que está pasando con nuestros hijos?, les damos tanto que no saben que coger, todo es poco para ellos. Piensan que lo normal es eso, alargar la mano y coger lo que se les da, ya no importa que sea su cumpleaños o que vengan los reyes, si hoy sale ese juego tan bueno, pues lo quieren ya. Y la comida, quieren la mejor, según su opinión, que no suele coincidir con la nuestra, la ropa no se cose, ¿para qué?, se compra otra, que no queda fino un remiendo, pero luego van y se la compran rota.Y todo este dar a manos llenas y recibir sin motivo, en realidad ¿nos sirve de algo?, pues no, solo hacemos que sean niños vagos, ¿para que molestarse en trabajar?, si lo tienen a mano todo, se encierran en casa con sus consolas y chismes y tienen miedo del resto de la gente, España era un lugar lleno de niños sanos, no muy altos pero si bien proporcionados, y ahora se esta llenando de niños obesos, encerrados en su mundo perfecto. Y cuando salen a la calle son inadaptados, con problemas de socialización.
Están saturados de información que en muchos casos son imposible de asimilar. Son más listos que nosotros a su edad, intelectualmente, pero no son capaces de hacer mucho físicamente.
Algún día tendrán que salir de su cápsula y se pagarán el gran costalazo.