Las obras queridas mías son como los partos, una vez pasado el tiempo no nos acordamos del dolor y sufrimiento, y nos volvemos a embarcar en otro.

Hace 18 años compramos la casa, hace 4 hicimos la cocina, solo cambiamos los muebles y electrodomésticos, y claro las cosas se envejecen al mismo tiempo que nosotros, dejan de ser funcionales(como una bañera) y toca un cambio.

Hasta ahí todo de lujo, empezamos a pedir presupuestos, miramos calidad,precio y tiempo de duración de las obras.

Una vez el tortuoso camino emprendemos ya no hay marcha atrás ( cariño vamos por un nene? cariño hacemos las obras?) y firmamos el presupuesto, no no en junio no que mi hija tiene selectividad y necesita tranquilidad, pasado san Juan.

Ha pasado san Juan, san Pedro, y san Jaime y las obras sin concluir, cada día limpiando el puñetero polvo, porque mi señor esposo es alérgico, tanto trabajo al acabar la tarde para que a las 7 am empiecen otra vez a empolvar con esmero.

Hoy no vienen, ni avisan y aquí esperándolos cual amante lánguida con mi escoba en ristre, no viene el lampista na tranquila mujer esta en una urgencia, Coño con las urgencias!! tienen mas que hospital central, cuando no se cae un árbol derriba un muro, hay una grieta enorme en un pilar que hay que asegurar, o tienen que acabar algo que quedo suspendido por que no venia el material y ya llegó, ya llevo 6 semanas de 4 previstas, y lo que te rondare morena.

Acompañadme en el sentimiento todas aquellas que habéis sufrido obras en casa viviendo en ella, recluidos en un comedor con tres adolescentes una perra y una gata a la que controlar para que no se largue, como yo si pudiera….

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