Esta noche olía a tierra mojada.

La puerta estaba abierta y por un momento pensé en cerrarla, pues dormías cerca y tu cuerpo estaba desnudo.

Pero no pude hacerlo, el aroma embriagador se colaba esparciéndose por toda la habitación, era  naturaleza viva.

Los truenos se oían a lo lejos, y gruesas gotas empezaron a caer en ese momento. Lo que hice mi amor, fue taparte y disfrutar del mejor perfume, no existe nada en nuestro mundo fabricado a medida que huela tan exquisito,  Clive Christian’s, Caron’s Poivre, Chanel No. 5, ninguno de ellos activaran Las células sensoriales en nuestra nariz de esta manera.

Tu dormías, ajeno, y yo te miraba, como si fueras una obra de arte, una escultura, magnifica sobre nuestro lecho de amantes, ese olor, esa visión casi pude paladear la pureza y sentirme pequeña, como una hormiga, ella, ve el mundo desde abajo, esperando no ser aplastada por un Dios cruel e implacable.

Entonces, el viento, arreció en ese preciso momento y tuve que cerrar la ventana, y aislarme, de nuevo, a pesar de ello, podía oírlo rugir, tras los cristales, y pensé que tonta, no se puede contener la fuerza, no se puede parar el mundo.

Solo podemos disfrutar de este momento y apurar hasta la última gota de este apreciado perfume

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