Lees esto o algo parecido en tantos sitios, personas que lo viven en su piel e intentan que nos demos cuenta de lo que realmente importa. Pero el hombre no es como el perro, no es sabido, cualquier animal aprende del más viejo, respeta sus canas, no tiene soberbia.
Nosotros somos seres patéticos que necesitamos pasar por las cosas para asimilar, escuchamos a los ancianos y creemos que son otros seres, nos damos cuenta tarde de que son la meta a la que, con suerte, tenemos que llegar, así que ya han estado antes en este lugar, y saben más que nosotros.
La gente que me quiere, sabe que arrastro una mala racha, la he ido superando, unas veces con medicina, con ayuda, sin ella. Llegue a un punto de negación, un sitio cómodo, donde no se hace nada, no se sufre, se acepta la situación, pero no se avanza. A tu familia esto le viene bien, hay tranquilidad en casa, así que ¿para que avanzar a otro estado?.
Hasta que llegó el 2010, amaneció con otra perspectiva, es curioso, pero hasta ahora, la entrada de una año nuevo solo era un día para celebrar y divertirse bailando, se dicen muchas cosas, pero el único cambio que apreciaba era el del calendario en la pared de la cocina.
Pero este año fue distinto, desde el principio de la navidad me encuentro mal de salud, para que dar más datos, realmente mal, lo cual pensé que agravaría mi estado, pero no, me he llevado una grata sorpresa, la última campanada del reloj de la puerta del sol se llevo todos mis fantasmas.
Aprecio las cosas, el mundo se ha vuelto radiante, colorido, y eso que aquí no para de llover, me enfrento a mis problemas con ilusión y en vez de pensar en negativo, cuando aparece un fantasma lo pinto de rosa y le pongo un collar de flores.
Así que, Viva este 2010, que aunque me ha traído dolor y mala salud me ha dejado la ilusión perdida.














